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El Alto de Cumbres Verdes.

6 diciembre, 2014

 

 

Con la llegada de la montaña, o al menos de los finales en alto, la Vuelta a España gana en intensidad y emoción. Y como desde Marchas y Rutas sabemos que a los cicloturistas les encantan los puertos, las pendientes y las curvas imposibles aquí vamos a explicar con todo detalle cómo son los puertos más importantes de la carrera española, tanto aquellos en los que se ha puesto la línea de meta como los duros de puertos de paso que aparecen en algunas etapas.

 

La primera de esas llegadas en cuesta tendrá lugar ya en la quinta etapa, cuando el pelotón rinda visita a la localidad granadina de La Zubia, auténtico vivero de profesionales en los años noventa y en la primera década del nuevo milenio. Será allí, en las propias calles del pueblo, cuando los ciclistas afronten las primeras rampas del duro alto de Cumbres Verdes.

 

¿Quieres números? Su distancia es de cinco kilómetros justos desde el mismo ayuntamiento de La Zubia, en los cuales se sube un desnivel de 450 metros. La pendiente media alcanza, por tanto, un temible nueve por ciento. Pero a eso hay que añadir que estamos ante un puerto bastante irregular, por lo que las rampas máximas se marchan por encima del trece por ciento en muchas ocasiones.

 

Perfil de Cumbres Verdes, extraido de www.Altimetrías.com

Durante el primer kilómetro la subida es tranquila, aun en las calles de La Zubia, con un buen firme y una pendiente apenas exigente del seis por ciento. Pero ya a la salida del pueblo se producen dos cambios fundamentales: la carretera cambia de estado y continúa mucho más rugosa (aunque quizás la arreglen para el paso de la Vuelta a España) y nos toparemos con la primera de las innumerables rampas a más del diez por ciento de esa ascensión. De hecho este segundo kilómetro concluye con un larguísimo tramo sostenido durante más de quinientos metros que se mantiene siempre por encima del diez por ciento y con cotas de hasta el doce al paso por una pequeña área recreativa.

 

Pasaremos zonas muy agrestes
Pasaremos zonas muy agrestes

Después de ese tramo suaviza un poco durante doscientos metros, se sufre una dura rampa del trece por ciento, breve para matona, y se entra en otro punto durísimo, con dureza sostenida antes de otro pequeño descansillo de apenas cincuenta metros. Desde allí hasta la cima, para la que restan apenas 1500 metros, la tónica es similar, con rampones de hasta el trece por ciento y pequeños descansos que apenas llegan a serlo (de esos que los profesionales pasan a treinta por hora sin enterarse, pero que a los cicloturistas nos permiten respirar). El final de la carretera es una imponente recta al doce por ciento que te dará la puntilla, aunque es previsible que la etapa acabe unos metros antes.

 

Aunque los picos de pendiente no son excesivos (un trece por ciento) los cicloturistas deben afrontar esta subida con desarrollo suficiente, preferentemente triple plato o compact, y un piñón de, al menos, 25 dientes atrás. De lo contrario la subida puede ser un infierno mientras reptamos clavados. Ojo también al sol y al calor, puesto que pueden endurecer mucho más este muro.