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La ascensión a los Lagos de Covadonga.

16 diciembre, 2014

 

 

Hace no muchos años Lagos de Covadonga se alzaban como el mayor mito de la Vuelta a España y como el puerto que todo buen cicloturista quería atesorar en sus piernas. Ahora, con la aparición de otros colosos tales como el Angliru, Ancares o la Bola del Mundo, parece que su fama ha decrecido un poco, pero aun sigue siendo una ascensión dura, prestigiosa y sobre todo muy, muy bonita, que mal haríamos en menospreciar cuando nos lancemos a su conquista. Así que, desde aquí, vamos a proceder a describírtela metro a metro, para que no te encuentres después con rampas escondidas que tea arruinen el día.

 

Lagos de Covadonga es, para el cicloturista, el puerto de las mentiras y los mitos mal entendidos. ¿Has visto en la televisión la aproximación al puerto, cuando los profesionales ruedan a mil por hora en una carretera llana? Bien, pues no es llana, sino que pica para arriba y te irá dando mordiscos en las piernas. ¿Te has fijado en que las primeras rampas apenas parecen duras cuando suben ellos? Pues alcanzan puntas del quince por ciento, así que nada de fiarte de los pros. ¿A que parece que el tramo de la Huesera es donde acaba lo duro del puerto? Olvídate, porque el Mirador de la Reina viene después y te azotará con rampas de más del 19 por ciento.

 

Un perfil que asusta. Créditos de Altimetrías.net
Un perfil que asusta. Créditos de Altimetrías.net

Comenzamos la subida ya en la localidad de La Riera, con cinco primeros kilómetros de esos que en la tele parecen planos pero que en persona verás que pican y mucho para arriba. Después entramos en el puerto propiamente dicho, con una herradura a derechas desde la que hay una fabulosa visión de la Basílica…que sólo podrás disfrutar si tienes fuerzas para superar el quince por ciento de la rampa, y, en general, dos primeros kilómetros casi al diez por ciento.

 

Llegan cuatro kilómetros por un trazado bastante rectilíneo, siempre rondando el diez por ciento salvo un tramo más suave de trecientos metros, que nos va acercando a la temida Huesera. Este es el tramo menos escénico del puerto, ya que discurre entre un espeso bosque. Cuando salimos del bosque toda la magnificencia de los Picos de Europa se abre ante nosotros, mostrando una de las panorámicas más hermosas y salvajes del cicloturismo hispano…que seguramente no podamos apreciar, porque estamos en plena Huesera, una terrible recta de casi un kilómetro al quince por ciento que nos hará retorcernos sobre nuestra bicicleta. Aquí el Compact es indispensable, e incluso el triple plato no te sobrará.

 

La durísima Huesera
La durísima Huesera

Tras la Huesera quedan otros mil metros durísimos, por encima del diez por ciento, antes de entrar en el primer descanso serio del puerto, ochocientos metros llanos que nos dejan al pie del Mirador de la Reina, el tramo más empinado, alcanzando el 19 por ciento según algunas mediciones. Intenta entrar con impulso y no te cebes al principio, porque la rampa es más larga de lo que parece.

 

Superado el Mirador llegamos a una abrupta bajada, con curva peligrosa incluida, que deberemos tomar con precaución. Y no os contamos nada lo que duelen las piernas en este repecho al bajar…pero eso es otra historia. Otro kilómetro y medio muy duro, con rampas por encima del diez por ciento, nos dejan en una pequeña bajada y un último rampón junto al Lago de Enol. Hemos conquistado los Lagos de Covadonga, y el increíble paisaje (si tienes suerte y sale el día despejado) es una buena recompensa. Recupera el aliento y disfrútala.