Saltar al contenido

Los problemas que un mal sillín de bicicleta te puede dar en rutas largas

7 diciembre, 2018

Al igual que en la ropa y las zapatillas, no hay un modelo de tipo universal que sea una apuesta segura. Cada persona requiere de un equipamiento que se adapte por completo a la anatomía del cuerpo, pero además existen otros detalles que se deben tener en cuenta.

Si tras realizar rutas como la dura Barcelona-Andorra-Barcelona, o un sinfín de etapas en los Alpes, entre otras notas irritaciones esto es una muestra de que algo no acaba de estar bien en tu sillín. A continuación te contamos cómo debemos solventarlo.

¿El sillín correcto o perfecto?

No existe el sillín perfecto pero sí el correcto y esto será así dependiendo de la calidad de materiales en la fabricación, así como de su diseño, ya que así podremos conseguir una mejor adaptación a la anatomía de cada ciclista.

La marca elegida o el modelo también pueden ser idóneos para una persona en concreto, pero eso no significa que a todos les sirva la misma marca, aunque sea considerada la mejor.

Además las medidas antropométricas de cada uno son distintas y, de igual forma se deben tener en cuenta detalles como la resistencia, el peso y la forma de andar. Sin embargo, sí existen algunas cosas que pueden generalizarse para el cambio o elección del sillín.

La mayoría de estos accesorios sin importar el modelo o la marca, se empiezan a deteriorar con el paso del tiempo, se deforman y condicionan su adaptabilidad.

El ciclista tiene su apoyo principal en el sillín, con los huesos de la pelvis, los isquiones, por lo que la calidad de la almohadilla es clave. Es recomendable optar por una que no sea excesivamente grande o el nivel de roce será mayor y podrá ocasionar irritaciones.

No siempre los modelos acolchados y con muelle son la mejor opción, a pesar de parecer más cómodos, pueden hacer que la energía que se produce en el pedaleo se disperse.

La badana para el culote puede ser un 50 % el éxito o el fracaso del sillín, por lo que no vale la pena que se escatime para su elección.

Todos los sillines por muy caros que sea llegan a un punto de caducidad, por lo que hay que verificar que los raíles no se hayan deteriorado o que en la parte inferior de la cárcasa no  haya holguras o fisuras del material.

Consecuencias de llevar un mal sillín

Hay varios problemas derivados del uso de un sillín inadecuado, si se va en bici durante horas sin hacer un descanso. Sin embargo hay tres consecuencias que se pueden destacar sobre las demás, estas son: la dermatitis, la funiculitis y las disfunciones del suelo pélvico.

La dermatitis

Es una afección que puede ser confundida con una dermatitis alérgica. Consiste en una inflamación que se produce al contactar con sustancias que irritan la epidermis que previamente ya está algo irritada por la fricción.

Es uno de los tipos más frecuentes de dermatitis y se puede ocasionar por el contacto con restos de jabones, sustancias ácidas, detergentes, etc.

El aspecto de la dermatitis es bastante parecido al de una quemadura en la piel.  La dermatitis no es una reacción alérgica, sino una reacción que la piel tiene por una sustancia definida, o por una mala higiene en el tratamiento de la badana o el culote.

Este tipo de reacciones suelen tratarse con geles o pomadas específicas. Antes de aplicarlas se debe limpiar la zona con un jabón indicado por un especialista y luego aclarar muy bien con agua fresca.

Para prevenir, se debe lavar con mucho cuidado las prendas, eliminando por completo los restos de detergente

La foliculitis y la forunculosis

En ambos casos se trata de una infección en el folículo piloso, debido al roce  entre la piel y el material de fabricación de la badana.

Consiste en una oclusión de los conductos pilosebáceos. Muchas veces las bacterias comunes en la piel como los estafilococos o los hongos aprovechan una lesión e infectan dicho folículo.

Por ello es de gran importancia que las badanas pasen por un proceso bactericida al fabricarse.

La forunculosis se muestran como una erupción que posteriormente evoluciona a pústulas bien localizadas circundante a un folículo concreto y que pueden causar costras.

En estos casos se puede tratar con compresas tibias y húmedas, que ayudan a que el contenido acumulado en los folículos se drene. Sin embargo, lo ideal es que se combine con un tratamiento médico indicado por un especialista.

Para prevenir estas lesiones se recomienda realizar una buena higiene de la zona perineal, así como de las prendas, específicamente de los culotes, con un detergente neutro y aséptico, si es posible.

Inflamación en el suelo pélvico

Tras varias horas en el sillín es común que se sientan molestias en la musculatura de la zona pélvica. En el caso de que sea muy fuerte el dolor puede acabar extendiéndose hacia otras zonas y en hombres puede ocasionar otras lesiones. En estos casos lo más conveniente es recurrir a un especialista.