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Los puertos de paso de la Vuelta: El Torno

10 agosto, 2014

Desde Marchas y Rutas te seguimos presentando todos los puertos de paso que esconde en su recorrido la Vuelta a España de este año. Y hoy vamos a hablar del alto del Torno, que se subirá camino de los Lagos de Covadonga en el transcurso de la decimoquinta etapa, cuando la carrera entre en su parte totalmente decisiva.

 

Tradicionalmente la etapa de los Lagos de Covadonga ha sido unipuerto o, como mucho, ha presentado antes la pequeña criba que supone el alto del Mirador del Fito, un puerto duro, pero alejado e la subida final y de fantástica carretera. No es que la zona no presente alternativas posibles (Bedules y Mohandi están cerca, y la Vuelta de los Picos de Europa por Panderrueda, Pandetrave y San Glorio permite hacer etapas de mucho desgaste antes de la subida final) pero que han sido omitidas desde siempre, quizás porque la propia dureza de Los Lagos garantizaba un espectáculo grandioso por sí misma.

 

Ahora se estrena este puerto del Torno que, sin ser un gran coloso sí que permite movimientos tácticos antes de Cangas de Onís, y seguramente nos enseñe cosas de los favoritos y sus equipos antes de la subida final.

 

 

Nos encontramos ante un puerto de nueve kilómetros a más del cinco por ciento de media, aunque hay que contar con que tiene una parte central llana y de descenso de dos kilómetros, por lo que la media real de la subida es mucho mayor.

 

Cerca de este puerto hay playas preciosas
Cerca de este puerto hay playas preciosas

Iniciamos la escalada en la bonita localidad de Nueva de Llanes, cerca de la capital del municipio, el conocido pueblo de las cien playas. Desde allí empezamos la primera parte del puerto, seguramente la más dura, ya que tras un kilómetro de apenas calentamiento entramos en un tramo de tres kilómetros de dureza sostenida al nueve por ciento, que terminan en un rampón al trece por ciento rompedor para los ciclistas. La carretera está en buen estado y presenta unas majestuosas vistas sobre el Valle y la costa.

 

Después de dos kilómetros sin apenas pendiente afrontamos otro más duro, al tres por ciento, y la traca final, con un kilómetro a casi el seis y los últimos mil metros donde la pendiente vuelve a irse por encima del doce por ciento, a una media del nueve por ciento y una sensación de dureza sobre el terreno mucho mayor.

 

Carretera revirada y con vegetación
Carretera revirada y con vegetación

Estamos, como se puede apreciar, ante una de esas subidas que puede ser deliciosa afrontada al ritmo de uno mismo, pero es susceptible de convertirse en un infierno si alguien nos saca de punto. Un punto ideal para mostrar cartas tácticas con los equipos en la etapa de la Vuelta a España.

 

La bajada es rápida pero irregular, alternando zonas de descenso con fuertes pendientes con falsos llanos y hasta algún repecho que hará que las piernas de lo ciclistas ardan. Por ello los cicloturistas tendrán que tener mucho cuidado y afrontarla con el máximo cuidado, especialmente si el día es malo en lo climatológico. Todo un descubrimiento para la Vuelta.