Los puertos de paso desde la Cordillera Cantábrica hasta la Meseta: El Portillo de Lunada II

 

 

Continuamos aquí contándote todo lo que necesitas saber sobre el ascenso al Portillo de Lunada, todo un viaje a la Luna, como decía el maestro Javier García Sánchez en su clásico “El Alpe d´Huez” que te hará subir casi desde el Mar Cantábrico hasta la meseta traspasando un paisaje absolutamente alucinante.

 

Una vez pasados los primeros cuatro kilómetros de ascenso suave empezamos a meternos, siempre siguiendo una carretera de precioso trazado y buenísimo asfalto, en la zona más encerrada del valle, debiendo afrontar un par de kilómetros donde el ascenso es ya más marcado, y donde las paredes de la garganta se van estrechando a nuestro alrededor. En la cima de estos dos kilómetros encontraremos, justo al lado de la carretera, una fuente de agua muy fresca y potable donde sería una buena idea detenernos para recargar nuestras reservas de líquido. Piensa…o no lo pienses si no quieres…que te quedan más de 25 kilómetros de ascenso antes de ver la cima.

 

Pasamos por zonas encantadoras...y encantadas
Los puertos de paso desde la Cordillera Cantábrica hasta la Meseta: El Portillo de Lunada II 1

Después de la fuente nos enfrentamos a cuatro kilómetros de sube y baja, toboganes continuos con cierta tendencia siempre al ascenso, en los cuales pasaremos por la preciosa localidad de Mirones y su bonita iglesia parroquial. Ten mucho cuidado con los perros sueltos al paso por este y otros pueblos…y en general estate muy atento al ganado que cubre casi por completo las laderas de esta subida, y que en ocasiones campa a sus anchas por la carretera. En un descenso rápido siempre tienes que tener en cuenta que es posible, e incluso probable, que te encuentres alguna vaca o cabra en mitad del asfalto. Y aunque tengas la suerte de que las reses sigan en sus prados, lo cierto es que sus excrementos pueden sorprenderte en mitad de una curva y hacer patinar tu bicicleta…Así que, ya sabes, extrema las precauciones.

 

Toca empezar a sufrir
Toca empezar a sufrir

Acabado este tramo entramos en los primeros tres kilómetros que son realmente duros en este puerto…cuando ya llevamos más de diez kilómetros de esfuerzo continuado. Estamos ante un paredón de tres mil metros que combina rampones de hasta el doce por ciento con descansillos, lo que hace que la media baje, pero que resultan realmente demoledores para las piernas. En mitad de este tramo debemos atravesar la localidad de Linto, algo que hacemos a una velocidad tan baja que podremos recrearnos perfectamente en su arquitectura tradicional. Lo peor es que desde aquí hasta el final restan aun veinte kilómetros de subida, por lo que esta dificultad de tres kilómetros, que en otras situaciones podrías ascender con cierta solvencia a buena velocidad, debes de afrontarla guardando todas las fuerzas que puedas y, desde luego, con un desarrollo lo suficientemente cómodo como para no bloquear tus piernas antes de tiempo…Toda una partida de ajedrez la que estás jugando con este duro puerto.

 

Tras coronar la rampa y afrontar unos metros de llano nos lanzamos a un rápido descenso de medio kilómetro que nos deja de nuevo en el lecho del río. Frente a nosotros se abre un panorama impresionante.

 

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