Saltar al contenido

¿Por qué no un triatlón?

2 febrero, 2015

 

 

¿Y por qué no un triatlón? Un día te o planteas. Acabas de salir de la piscina del gimnasio, ves que tus tiempos cada vez son mejores (aunque dentro del agua te mueves con torpeza supina y te da la sensación de que todos miran las marcas del maillot en tus brazos y piernas) y te aburres un poco. Es que nadar de un lado a otro de la piscina de 25 metros (la de 50 está en el gimnasio de al lado, pero ese es más caro) se te hace más cuesta arriba que un puerto, y tal vez necesites un incentivo.

 

Esa noche en la cama lo reflexionas y e parece un poco una locura. Tu mujer bastante te arruga el morro cuando sales unas horas con la bici (que si me dejas sola, que si la quieres más a ella que a mí, que si nunca te quedas a tomar el vermouth los domingos….todo verdades) como para encima meterte en otros dos deportes. Si de hecho vas al gimnasio solamente por acompañarla cuando va ella, porque a ti lo del deporte bajo techo te gusta poquito… Así que decides que no, y lo dejas pasar.

 

A nadar....
A nadar….

Es raro, porque al día siguiente te sorprendes a ti mismo calzándote unas zapatillas de deporte, las más cómodas que tienes, y saliendo a correr. Tu mujer, que es bastante más lista que tú y además no se engaña a sí misma, te mira con la cara torcida cuando sales, y le tienes que responder que hoy tienes ganas de trotar un poco. Nada grave, dices, es sólo por cambiar. Correr nunca te ha gustado, te duelen todas las articulaciones, el corazón se te sale por la boca y no te gusta eso de hacer una hora a máximo nivel deportivo y recorrer sólo diez kilómetros o doce. ¿Cómo se aficionará la gente a esto, sin puertos, sin descensos, sin vacas en las cunetas? Así que vuelves a casa dándole vueltas a la cabeza, diciéndote que no, que lo del triatlón no te va, y tienes que reconocerte a ti mismo que si saliste esta mañana con las zapatillas de correr fue para hacer una pequeña prueba.

 

No pilles muchas agujetas
No pilles muchas agujetas

Al día siguiente vuelves a tu amada bicicleta…las sensaciones son mucho mejores y hasta te olvidas de las agujetas que tienes en las piernas debido al trote del día anterior. Lo malo es que sales solo y tienes todo el tiempo del mundo para pensar que oye, si estás tan bien igual el truco de correr es hacerlo justo antes de andar en bici, y que además nadar no está tan mal, y en invierno da mucho gustito entrar a la piscina climatizada del gimnasio, y que un triatlón suena bien, si hasta Paco, que es un manta, hizo uno popular el año pasado, y que qué narices, te animas, esta misma noche te pones una tabla de entrenamiento, doblando sólo algunos días, eso sí, que no hay que enfadar a la mujer.

 

Cuando entras en casa con una sonrisa de oreja a oreja ella lo entiende. No tienes remedio, piensa.