Los datos de tu bicicleta pueden hacer más seguras las ciudades

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Vivimos en un momento de constante cambio tecnológico. Las nuevas aplicaciones y desarrollos permiten mejorar aspectos que antes resultaban inabarcables, como por ejemplo la seguridad vial en una ciudad. Dentro de esta evolución, las bicicletas (y los datos que éstas pueden aportar mientras circulan), pueden convertirse en el próximo eje de la seguridad vial en una urbe. Cuando salgas con tu bicicleta no sólo estarás practicando deporte o desplazándote de un lugar a otro. Sin saberlo, también puedes estar salvando vidas.

Aunque la aseveración pueda parecer exagerada, lo cierto es que ya existen proyectos en EE.UU. que tienen la intención de colocar a los ciclistas de sus ciudades como un elemento informador fundamental para evitar accidentes.

Una de las ciudades más cosmopolitas y vivas de los Estados Unidos es San Francisco. Las autoridades se han marcado un objetivo muy ambicioso: que no haya ni una sola muerte de tráfico dentro de sus límites locales en el año 2024. ¿Cómo lo van a conseguir? Pues la tecnología y los ciclistas van a tener mucha culpa de ello.

Una app como Waze para ciclistas

Probablemente conozcas aplicaciones para teléfonos móviles como Waze. Explicado de forma sencilla, es un GPS que explica incidencias en tiempo real, y que tiene el objetivo de facilitar el tráfico por zonas alternativas, en el caso de que nuestra ruta contenga algún incidente que pueda dificultar el tráfico o hacerlo más denso. Muchos GPS ya hacen esto. Los podemos instalar, incluso, en bicicletas. Sin embargo, en todos ellos falta implicación por parte de la Administración, para que ella también pueda aportar una mayor seguridad vial, a través del conocimiento de esos datos y la aportación de soluciones en zonas conflictivas.

¿Imaginas un elemento similar a Waze específicamente diseñado para la circulación en bicicleta? En San Francisco (lo he vivido en mis propias carnes) las carreteras se construyeron especialmente anchas, con el objetivo de que los vehículos más grandes pudieran circular con normalidad. Teníamos además el famoso tranvía de San Francisco (de hecho aún existe, aunque más como atractivo turístico), que también ocupa su espacio. Con el paso de los años, el ancho de los vehículos ha disminuido, de manera que se ha decidido instalar en algunas zonas carriles para los ciclistas, de manera que éstos puedan circular con más comodidad por la ciudad.

Una intención positiva, se acaba convirtiendo en un parche, teniendo en cuenta que, en muchas ocasiones, estos carriles se encuentran en zonas cercanas a paradas de taxi, quienes suelen abrir las puertas sin mirar, lo que supone un gran riesgo de accidente para los ciclistas. También es común circular con tu bicicleta por uno de los carriles supuestamente adaptados a nosotros y, de repente, ese carril finaliza, de manera que no cuentas con una vía habilitada para continuar.

¿Y si pudieran recoger los datos en tiempo real de todas estas incidencias? Las comentadas son más estacionales, y requerirían de un arreglo o mejora por parte de las autoridades. Pero existen otro tipo de datos que también podrían aportar nuestras bicicletas al circular, y que permitirían mejorar la seguridad de los ciclistas en tiempo real. Por ejemplo, saber que hay un camión de gran tamaño circulando por una determinada zona, o que existe congestión de tráfico importante en la próxima avenida. Personalmente, también agradecería que se me avisara en un próximo cruce atascado y que impide el paso, aunque el carril por el que circulo tenga preferencia porque mi semáforo esté en verde.

Puntos negros para ciclistas en la ciudad

Si un ciclista sufre un accidente en ciudad, la bicicleta, a través de una aplicación similar a Waze, podría enviar un aviso de que ahí ha ocurrido un accidente. Si se producen varios a lo largo de un corto espacio de tiempo, identificaríamos con facilidad un punto negro para ciclistas en ese lugar. Sería más fácil presionar para resolver el conflicto que allí ocurre si se tiene perfectamente certificado y demostrado que es un punto negro para ciclistas.

En relación con lo anterior, las autoridades se quejan de que es difícil implantar un carril bici en todas las calles de la ciudad. Reconocen que no todos los lugares lo necesitan, sin embargo, no saben con certeza por dónde circulan los ciclistas. De manera que deciden arbitrariamente dónde colocar carriles bici, ya que no tienen datos confiables.

El conocer por dónde circulan nuestros ciclistas mayoritariamente, ayudaría en este sentido. Construyendo, en definitiva, una ciudad más adaptada a las necesidades de los ciclistas y con menos accidentes. Serviría, por tanto, para construir ciudades más eficientes, más seguras y más sostenibles. ¿Alguien da más?